miércoles, 13 de mayo de 2009

¿QUÉ ES EL TDAH?

Es el trastorno por déficit de Atención/ Hiperactividad. Es un trastorno que se diagnostica en la infancia (aunque puede persistir en la edad adulta), y que se caracteriza por presentar síntomas de hiperactividad (movimiento continuo y superior a lo esperado para la edad y desarrollo del niño), dificultades de atención e impulsividad (actúan sin pensar). Se considera trastorno neurobiológico porque dejan de funcionar algunas zonas del cerebro sin ninguna malformación asociada, y que puede ser tratado.
Esto es importante, ya que el porcentaje de niños que padecen este tipo de trastorno está situado entre un 4-8 % de la población total infantil.
La hiperactividad es 4 veces más frecuente en hombres que en mujeres, pero si hay niñas hiperactivas, suelen ser menos problemáticas pero mas despistadas por lo que pasan desapercibidas o se confunden con problemas de aprendizaje o trastornos emocionales.
La hiperactividad se tiene una carga genética del 70%, por lo que se puede heredar, pero no todos los niños la heredan.
Debemos distinguir entre un niño inquieto y otro hiperactivo, no es lo mismo.

El problema principal de estos niños es que presentan dificultades de aprendizaje, que en alguna ocasión pueden llevar al fracaso escolar.
La hiperactividad no permite que estén concentrados en una tarea por mucho tiempo, y la impulsividad lleva a que el niño se aburra y abandone las actividades sin completarlas correctamente.
Debemos controlar los castigos con estos niños, ya que las normas suelen ser saltadas, debido a su hiperactividad y a lo impulsivo.
Las conductas de los padres pueden influir, pero normalmente esto ya viene dado .Debemos conformarnos con no propiciar ambientes que puedan poner más nerviosos a los niños.
Existen diversos tratamientos para la hiperactividad, pero es mejor usar otras alternativas que puedan relajar a los niños. Si esto no bastase, existen incluso centros donde se puede tratar este problema.
El tratamiento debe ser el último recurso, aunque normalmente, no supone demasiados problemas para los niños.
Si hubiese un caso de niño hiperactivo en la escuela lo primero que debería hacerse sería ver cuáles son las consecuencias arraigadas, y enseguida ponerse en contacto con los padres. Sería imprescindible la colaboración con estos para un buen desarrollo a lo largo de su estancia en la escuela.
En casa se debería aplicar el conocimiento de la enfermedad, la comunicación del problema con especialistas y educadores, y trabajar mucho con estos niños, estimularlos con actividades relajantes. Es fundamental la paciencia.

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